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2011. február 5., szombat

Így néz ki a Bolívia Kormány honlapja. Ártatlanság vélelme?? Nem létező fogalom. Bolivian goverment use his website for violating the fundamental rights. Presumption of innocence?

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Ez Bolívia kormányzati portálja. Ártatlanság vélelme? Nincs. Átpolitizált az ügy ? Illik egy kormánynak egy büntetőügyet a portálján reklámozni ?? Költői kérdések ezek ma Bolíviában.

HAZUGSÁGGYÁR 1.

Luis Clavijo nyilatkozata 2009.04.23-án

El Viejo hazugságai. Mentiras de El Viejo. Primera Parte.



Explosivas declaraciones de Ignacio Villa Vargas


El Cambio, 10 de mayo 2009; Páginas 16-19
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Ignacio Villa Vargas, 50 años de edad, radica en Cotoca, natural de Santa Cruz. Casado, cuatro hijos, es chofer de un vehículo Toyota Corolla, vagoneta verde que hasta hace poco cubría la ruta de Santa Cruz-Cotoca por algo más de 10 años.

De Cotas a la casa del Cardenal

La siguiente es una transcripción de las declaraciones de uno de los testigos clave que da testimonio de los nexos de la banda de Rózsa Flores.
Ignacio Villa confiesa. De ser jefe de las juventudes cruceñistas pasó a ser chofer del grupo que comanda­ba Eduardo Rózsa Flores o Germán, como se hacía llamar. Visto como víctima y testigo sospechoso al mis­mo tiempo, el hombre considerado pieza clave del caso terrorismo dio su versión al Ministerio Público seña­lando nombres, lugares y un cúmulo de datos que involucran a dirigentes políticos como Guido Nayar, el pre­fecto de Santa Cruz, Rubén Costas; al ex dirigente del Comité pro Santa Cruz Branko Marinkovic y a otros de ser parte del plan que buscaba eli­minar al presidente Evo Morales y al vicepresidente Álvaro García Linera. Rózsa tenía planeado eliminar al car­denal Julio Terrazas para causar una gran conmoción social que apuntara al Gobierno. En sus planes estaba la eliminación del ministro de la Presi­dencia, Juan Ramón Quintana, me­diante un coche con explosivos que iba a activarse en San Julián. El testi­monio legal revela además que en el grupo de terroristas hay un grupo de cinco suicidas dispuestos a explotar bombas en sus cuerpos.
El siguiente es el resumen textual de las declaraciones de Villa, efec­tuadas el 21 de abril en La Paz.
Pregunta.- Indique usted qué es lo que quiere informar al Ministerio Público con relación a los últimos hechos suscitados en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, específicamente con relación al atentado en la casa del cardenal Julio Terrazas y otros aspectos.
Respuesta: Primero quiero indi­car que fui presidente de la Unión Juvenil Cruceñista por lapso de siete años en la década de los 70, es por eso que soy conocido en la ciudad de Santa Cruz y también en Cotoca, por ello el ex presidente de la Unión Juvenil Cruceñista, ‘Negro’ Cejas, es el que me ubica, porque fui su ase­sor y me dice que se está formando un grupo de verdad y que me con­tacte con una persona que responde al nombre de Germán. Este señor me llamó a mi celular y me citó en el stand de Cotas dentro del campo ferial para la primera reunión, por lo que yo asistí con mi vehículo, esto ha debido ser más o menos en fechas de octubre de 2008.
Cuando llegué a la reunión es­taba Germán reunido con Branko y otros gringos, a quienes no conocía. Estaban Mauricio Roca, Pedro Yovió, Guido Nayar; hemos debido ser unas ocho personas y era la 1.00 aproxi­madamente, hora en que la reunión empezó. Me habló Branko Marinko­vic y me hizo una serie de ofertas económicas y de otra índole; estuvi­mos conversando y me comunicaron telefónicamente con el señor prefec­to de Santa Cruz, don Rubén Costas, me ofrece una casa y una propiedad; yo pregunté qué se tenía que hacer y ellos me contestaron que debía ter­minar lo que se estaba empezando, seguramente se referían a los aten­tados que se iban a llevar a cabo en la ciudad inmediatamente para una demostración de seriedad. Se hizo el atentado a la radio Guido Guardia, posteriormente, a los dos meses, se hizo el atentado a Saúl Ávalos, de­finían el blanco y lo localizaban. En algunas oportunidades me pidieron que los lleve a dar vueltas antes de los hechos, veía que buscaban ru­tas de escape y emergencias. Con relación al atentado del Cardenal, se encontraron ese día Germán (Rózsa) y el irlandés (Michel); me pidieron recogerlos en el hotel Santa Cruz al promediar las 10.00 de la noche, y me pidieron que les dé varias vuel­tas por las inmediaciones de la calle Seminario, barrio la Santa Cruz (por donde vive el Cardenal).
Con posterioridad me enteré de que se produjo un hecho terrorista, que me indignó porque soy católico. Entre carcajadas Germán me comen­tó que se habría bajado del vehículo y colocado el explosivo en un basure­ro, que yo vi en el poder de ellos; dijo además que prendieron la mecha, comentaron que se subieron al auto­móvil y avanzaron una media cuadra esperando la detonación, por lo que habían vuelto tres veces hasta que Germán verificó que se prendió. Dijo, con risa, qué pena que no matamos al curita, y que habían participado para la explosión el conductor y en el asiento de atrás estaban Germán y Michael, que estaba armado con una pistola y con instrucción de abrir fue­go y matar si alguien los veía.
Puedo cooperar con la informa­ción de otro vehículo que participó en el hecho, es un automóvil blanco Toyota Corolla, año 1997, de un co­nocido de nombre Alberto Mendoza (no sé si es el dueño), y le habrían cancelado la suma de 200 bolivianos por el uso de dos horas, le habían dicho que era para un negocio.
Pregunta: Diga usted cuántas personas eran y dónde se re­unían las mismas?
Respuesta.- Constantemente en el campo ferial, entre ocho y 20 personas, y las personas que puedo identificar en algunas oportunidades venía Branko, casi siempre el señor Guido Nayar, en algunas oportuni­dades Pedro Yovió, como también Francisco Sirvian. Los que nunca faltaban eran Alejandro Melgar Pe­reira, Hugo Achá, Mauricio Roca, Mundy Farah, Horacio de la Rueda, el señor José Luis Quiroga de ITS, Carlos Guillén y otros que detallaré más adelante.
Pregunta.- ¿Alguna vez recibió usted dinero de estas personas?
Respuesta.- La CRE tenía un plei­to con ITS y le dieron 50.000 dólares a Guido Nayar, para que se resuelva el proceso, porque Nayar dijo que tenía la sartén por el mango en el Po­der Judicial. El que se encargaba de los pagos de los hoteles y alimenta­ción es Carlos Guillén, del bingo Bahi­ti, donde fuimos a recoger el dinero. No sé cuánto pero era mucho para proteger algunos problemas que el bingo tenía, además han pensado cometer secuestros de los familiares de todos aquellos empresarios que se negaran a aportar a la causa.

Un amigo del ex dictador Hugo Banzer

Pregunta.- Manifieste usted quién es Germán, señale sus generales de ley caracterís­ticas.
Respuesta.- Germán es Eduar­do Rózsa Flores, él se hacía llamar además de Germán como apellido Villarroel. Lo conocí cuando asistí a la reunión en Expoferia, él era medio pelón con una cicatriz en la frente, a la altura del pómulo izquierdo, él era de contextura ro­busta y es el que lideraba esa ban­da, al que mostraron muerto en la intervención policial.
Pregunta.- Haga usted una reseña de su vida política y a qué edad empezó a participar de la misma.
Respuesta.- Inicié mis activida­des en el año 1976 como presiden­te de la Unión Juvenil Cruceñista. Milité como presidente durante seis años, durante los cuales siempre estuve en la lucha del 11% de las regalías de los hidrocarburos para Bolivia, ahí es donde me conocie­ron en la arena política, inclusive el ex presidente Hugo Banzer Suárez se hizo mi amigo personal; no soy a la fecha un militante de ningún partido político, fui del Movimiento de Izquierda Revolucionario, pero hará unos 10 años que lo dejé, reitero que mi relación con los cí­vicos radica desde 1976, pero a la fecha continúo asesorando a la Unión Juvenil Cruceñista por mi experiencia al frente de la misma, ellos me consultan actividades que van a realizar porque fui el único presidente que duró tanto tiempo; como yo era joven nadie me reclu­tó, sino a simple invitación decidí participar de la UJC. Mi persona conoce a la mayoría de los miem­bros; el financiamiento de la UJC está dado por los empresarios pri­vados, asociaciones, federaciones y empresas que realizan un aporte bimensual luego fue trimestral, y éste se da de acuerdo a las nece­sidades que se requieren, pero no conozco los montos en cuanto al mecanismo o de aportación. Hugo Achá es el que se encarga a la fe­cha de manejar todos los recursos de la UJC, tienen ONG que también les aportan dineros muy indepen­dientemente de los aportes que hacen los empresarios, lo pusieron a Hugo Achá como fiscalizador de esta entidad.
Pregunta.- Dentro del grupo de Germán, vale decir Eduar­do Rózsa Flores, ¿quién era el nexo con la UJC?
Respuesta.- Los nexos estaban dados entre Germán y Hugo Achá, incluso este último con los que se encuentran detenidos, yo los veía y paraban juntos, son sus amigos.
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Pregunta.- Indique usted si el grupo de Germán les daba capa­citación militar policial con rela­ción al manejo de armas.
Respuesta.- Él, a través de su grupo, capacitaba a los miembros de la UJC pues los llevaba al polígo­no de Río Grande, que queda ubica­do entre Paila y Lorenzo, uno de los que falleció era el irlandés, experto en artes marciales y él se encarga­ba de capacitar a los miembros de la UJC, además de reclutar a otras personas que ellos convocaban a participar para la lucha armada con­tra el Gobierno.
Pregunta.- ¿Qué conoce acer­ca del grupo de Germán (Rózsa) con relación a la instrucción so­bre explosivos o manejo de los mismos?
Respuesta.- Ellos eran especialis­tas en el manejo de explosivos por­que yo los he visto manejar; Toazo era especialista en armas y Francis­co era informático.
Pregunta.- Indique usted su relación con el grupo de Germán durante los más de dos meses que estaban en la ciudad de San­ta Cruz. ¿Cuántos eran y dónde los trasladaba al ser usted el en­cargado de la movilización del grupo?
Respuesta.- Quien me encargó las actividades fue Eduardo Rózsa (Germán como se hacía llamar); yo los recogía del hotel con mi vehícu­lo generalmente a las 11 de la ma­ñana, si no había nada que hacer los llevaba a comer pollo cerca de la feria, ellos no querían mostrarse mucho en movilidad, varábamos con comida rápida en las noches ellos se iban por su cuenta, Ger­mán me daba para el combustible todos los días a veces 70 u 80 bo­livianos.
Pregunta.- Cuando conoció a Germán, ¿él ya tenía formado el grupo de extranjeros?
Respuesta.- Solamente Germán, no supe cuando llegaron, pero pri­mero aparecieron dos: el irlandés y el húngaro, luego los otros dos, los últimos en llegar fueron Francisco y Magyarosi.
Pregunta.-Independiente­mente de Germán, ¿quién más se encargaba de reclutar gente para este tipo de hechos?
Repuesta.- Germán era bien se­lectivo, era cerrado, no le hablaba así nomás a cualquiera.
Pregunta.- Indique cuál era el objetivo de Germán.
Respuesta.- El objetivo era ma­tar a Evo, a Linera y a Quintana, de eso hablaban constantemente. Decía que había un tipo al que iban a dar más de $us 100.000 para ma­tar a Quintana.
Pregunta.- ¿Cómo pensaban llevar adelante estos hechos si la sede de Gobierno es La Paz?
Respuesta.- Se iba a realizar en Santa Cruz, inclusive hablaron de que tenían que comprar un cohete que costaba más de $us 120.000, este dinero lo iba a proporcionar el dueño de la terminal Bimodal de ape­llido Daré, con el que inclusive hablé por teléfono y que Germán tenía que recoger parte del dinero para hacer el trabajo. Además pretendían un ra­dar con el que ubicarían la aeronave en la que se transportaría Quintana a Pando, usando el cohete.
Pregunta:- Señale usted qué personas más tenían relación di­recta con el grupo de Germán.
Respuesta.- Con la Unión Juvenil Cruceñista, el doctor Alejandro Mel­gar era el jefe, inclusive más que Germán, él definía cómo, cuándo y dónde se hacían las cosas. El doctor Hugo Achá junto con Melgar eran los cabecillas de la organización para la lucha armada.
Pregunta.- ¿Hay otros grupos similares al de Santa Cruz en otras ciudades de Bolivia?
Respuesta.- No conozco.
Pregunta.- Señale los víncu­los que tenía Germán con otras personas y quién era el contacto principal o se comunicaban tele­fónicamente.
Respuesta.- Germán hablaba con Alejandro Melgar y él le hacía los con­tactos con la gente de arriba, él se iba en taxi, yo escuchaba lo que se hacía la cita, generalmente era en la feria, pedía hablar con Branko, pre­fecto Costas, inclusive alguna vez yo asistía a esas reuniones.
Pregunta.- ¿Con qué frecuen­cia se reunía y dónde era el lugar de reunión con la gente ‘de arriba’, como usted llama, y quiénes son?
Respuesta.- Se reunían cada quin­ce a veinte días, el lugar más seguro era la feria porque tiene un perímetro de seguridad donde entra gente que tiene autorización. En caso de llevar­se a cabo la reunión en ese lugar se iban a la Monseñor Rivero Alejandro Melgar, Branko Marinkovic, Rubén Costas, Hugo Achá y otros, general­mente todos acudían al llamado de Germán, él también en algunos ca­sos iba a su encuentro. En algunas oportunidades pude observar que para el recojo de dinero siempre iba Alejandro Melgar con Germán y yo iba, nadie más, ni siquiera los grin­gos de la oficina de Melgar, queda en el edificio Oriente, piso 5º, la primera a mano izquierda, son tres oficinas juntas, ahí se reunían y alguna vez estuve presente en el lugar, sólo se trataban temas de financiamiento.
Pregunta.- Indique usted quiénes les proveía las armas de fuego y cómo se contactaban con esas personas.
Respuesta.- Solamente por teléfo­no, no lo tengo en este momento pero le puedo proporcionar posteriormen­te. Una vez asistí a una compra por un valor de $us 1.500, era un mini Uzi con silenciador nuevo, la compramos en el cuarto anillo; la transacción la hizo Germán, se había quedado pre­viamente con el vendedor.
Pregunta.- ¿Quiénes habrían financiado esas operaciones?
Respuesta.- Todos saben que aportan, pero nadie lo denuncia so­bre el financiamiento. CRE, Cotas, Saguapac y otras instituciones de Santa Cruz aportaban al grupo de Germán o a la UJC.

Pregunta.- ¿Cuántos atenta­dos realizaron en Santa Cruz o en otros departamentos del país?

Respuesta.- En Santa Cruz sólo tres, en el interior no lo conozco. Los tres de Santa Cruz fue los que relaté: a la radio de Guido Guardia, la casa de Ávalos y por último la casa del Cardenal, sólo fueron tres.
Pregunta.- ¿Dónde se encon­traban alojados cuando se susci­taron los atentados?
Respuesta.- En el primer atenta­do estaban alojados en la casa de Branko Marinkovic, que queda ubi­cada en el kilómetro cuatro, carrete­ra al norte; cuando fue lo de Ávalos estaban alojados en el Asturias y lo del Cardenal en el hotel Las Améri­cas. En los tres atentados, Germán estaba siempre a la cabeza, de se­guridad y tirador estaba Michael y su conductor, siempre con la misma ubicación.
Pregunta.- ¿Cuál iba a ser el próximo atentado que iban a realizar del que tenga usted co­nocimiento?
Respuesta.- Escuché que iban a llevar el automóvil cargado de explo­sivos a la Prefectura, iba a ser de día y debía causar el mayor daño posi­ble a las personas que estén por el lugar, por el solo hecho de generar daño al Prefecto.

Juan Ramón Quintana, en la mira

Pregunta.- Indique usted cuál es la cantidad de armas que pudo apreciar tanto en el stand de Cotas como en los hoteles u otro lugar. Diga un número estimati­vo de las armas que existían y cuándo utilizaban las mismas.
Respuesta.- En lo que se refiere al manejo personal, han debido ser unas diez armas, vi unas seis ame­tralladoras. En total he visto unas treinta armas de fuego, entre cortas, largas y ametralladoras.
Pregunta.- Manifieste si vio un rifle de precisión o apto para un francotirador, explosivos deposi­tados en lugares específicos o al interior de alguna instalación.
Respuesta.- Sobre el rifle de pre­cisión, lo tenía Germán; se puede conseguir las fotografías, Germán se lo llevó, éste se iba a usar cuando el ministro Quintana vaya a San Julián, ahí se iba a utilizar el mismo y se lo iba a matar, luego se lo llevó Germán y no volví a ver el mismo, tenían un vehículo amarillo en la feria donde se decía que iban a poner explosivos y lo iban a llevar a San Julián y tenía que explotar cuando esté el ministro Quintana; Germán le puso 40 kilos de dinamita, C4 cuatro paquetes, garrafas de gas cuatro, varios kilos de clavos acerados, todo eso estaba en la Expocruz y pensaban detonar con un aparato a control remoto que lo dejo Germán en mi domicilio, ese vehículo –como dije– era ir al coliseo de San Julián, iban a detonar con toda la gente, vi el auto amarillo por última vez en la Expoferia.
Pregunta.- Manifieste usted quién o quiénes eran los contac­tos internacionales.
Respuesta.- Todo está en las computadoras que manejaban parti­cularmente Germán y Elot Toazo, yo saqué a crédito unas computadoras, yo las pagué y se las presté, tengo el par de una de ésas en mi casa y compré en la feria de Barrio Lindo de un señor de apellido García.
Pregunta.- ¿A qué departa­mentos del interior del país via­jaron?
Respuesta.- Viajamos a Tarija, a Cobija, Sucre y Trinidad, en todos los casos primero íbamos en movilidad hasta Pailón, ahí nos recogía una avioneta y de ahí nos íbamos a esos lugares. Viajábamos Germán, mi persona y Branko a veces, Mauricio Roca, el secretario del Prefecto, Roly Aguilera; íbamos a reuniones, de es­tas reuniones sabían los prefectos del departamento que visitábamos, la línea era arreste al piloto, general­mente era Orlando Áñez, nadie nos recibía, nos recibían en las proximi­dades y llegábamos por tierra, todos ellos los conocían a Germán y a veces los miembros de la organización.
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Rózsa, dispuesto a morir

El grupo hacía un chequeo minucioso de quienes podían ser parte de las milicias. Se tomaba fotos de los aspirantes.

Pregunta.- ¿De dónde conseguían los explosivos?

Respuesta.- Generalmente era a llamado telefónico que realizaba Ger­mán, pero no recuerdo el número en este momento.

Pregunta.- El objetivo era asus­tar, amedrentar o era el de elimi­nar personas, ¿ qué fue lo que pasó en el último caso del carde­nal Terrazas?

Respuesta.- Querían matarlo, pero no sabían que no estaba, inclusive se tocó el timbre pero no salió nadie y se produjo la explosión.
Pregunta.- ¿Cuál es el monto de dinero que usted estima que gasta­ron en todo este tiempo desde que usted asistió a la primera reunión?
Respuesta.- Por lo menos unos $us 250.000, y eso que no pagaron a nadie, decían que se gastó ese dinero en cuestión de hoteles, comida y viajes que realizaron. Por otro lado, Branko Marinkovic pagó a unos argentinos para que traigan armas de fuego, les entregó $us 250.000 y lo engañaron y no volvieron más, esto lo puede co­rroborar Francisco Tadic y el húngaro, Toazo, todos comentaron lo que pasó en la entrega y el engaño que sufrió. Por último, el señor Hugo Achá de la plata que disponía de la empresa priva­da que estaba a su cargo, dispuso $us 250.000, lo buscamos en reiteradas oportunidades pero sólo daba largas y lo querían matar Germán y los otros, yo les dije que no lleguen a mayores, que primero se dialogue y que posterior­mente se podría ver qué se hacía.

Pregunta.- ¿Qué acciones de fuga y evasión se tenían planifi­cadas?

Respuesta.- En las últimas conver­saciones que tuvo Germán y nosotros, dijo que jamás lo detendría ningún paco colla de mierda, para ello la consigna de todos era la de resistir el arresto, la detención con todo el armamento que tuviesen a disposición. En el caso de Germán, dijo mostrando dos granadas de guerra que una era para matar a los policías y la otra para matarse, y si hu­biese sido en Cotas la cosa era peor. Lo mismo decía el irlandés, que tenía tres armas en su cintura y su canilla, además de un cuchillo.
Pregunta.- ¿Cómo elegían a los futuros blancos y desde cuándo usted conoce que se recluta gente para estas actividades y cómo?
Respuesta.- Se reunía un grupo y se comunicaba con Germán y le daba instrucciones y sólo cumplíamos, ellos seleccionaban a los blancos y recluta­ban mediante Germán, presentaban una fotografía y él analizaba y veía su estatura y su peso, de acuerdo a eso realizaban la selección y el reclutamien­to a cambio de dinero.
Pregunta.- Señale usted, como miembro del grupo, quiénes más se encontraban en el mismo, vale decir, quiénes eran los responsa­bles, jefes de grupo u otros.
Respuesta.- Hay un uniformado re­tirado en la Policía que lo conocemos como el capitán Bruno, él reclutaba gente y se la traía a Germán para adoctrinarle en la lucha armada. En el grupo que estaban a cargo habían seis personas, un francotirador, un tachero, es decir, un chofer, y habían dos más que actuaban con nosotros, entre otros jefes de grupo estaban Wilson, Silvio y otros que no recuerdo el nombre.
Pregunta.- ¿Cuál es la confor­mación de las células y cuál el me­canismo para su ubicación?
Respuesta.- Germán era el que ejecutaba con su grupo, después ve­nía el húngaro y de allí los demás; el cochabambino era el que se alineaba más con Germán porque hablaba cas­tellano, era él quien manejaba porque hablaba escocés, español, inglés, o sea hablaban todos los idiomas. Debo indicar también que Juan Carlos Gueder y Alcides Mendoza (comandante moje­ño) conocían muy bien a Rózsa, debo aclarar que ellos eran jefes de grupo, es decir ellos coordinaban las activida­des con los grupos de personas, cada grupo tenía un jefe, que era el que se relacionaba con Germán. Los miem­bros del grupo no lo conocían, ellos se encargaban de reclutar a la gente y después llevaban las cosas que eran necesarias.
Pregunta.- Especifique a qué se refiere con los jefes de grupo.
Respuesta.- Cada jefe de grupo tenía aproximadamente entre 7 y 12 personas que ya fueron reclutados anteriormente, éstos podían ser de la FSB de la línea extrema, de la Unión Ju­venil Cruceñista, de las fraternidades, de las universidades como de los dis­tintos lugares; cada jefe de grupo reci­bía los materiales para trabajar como también dinero y otras cosas, pero también cada jefe de grupo estaba obligado por todos los miembros de grupo. Las actividades eran muchas antes de aceptar a alguna persona en la organización de la lucha por la causa, ésta tenía que ser investigada y el jefe de grupo asumía la responsabili­dad por esa persona.
Pregunta.- ¿Cuáles eran los re­quisitos que se necesitaban para ingresar?
Respuesta.- Tenía que ser valiente demostrado, haber intervenido ya en los conflictos contra los del Plan 3.000 o en San Julián u otro lado, pero además en los casos de los grupos operativos tenían que tener adicionalmente cono­cimientos de armas y explosivos, éstos normalmente eran gente con anteceden­tes y a ellos se les daba una ayuda, a los otros se los reunía por sus fraternida­des, como también sus universidades u otros donde se los conozca de arrufalda­dos, para escoger la gente que después sería preparada, a los unos los escogía previa selección de habilidad, a los otros se los escogía porque eran los más radi­cales y que siempre decían que estaban en disposición de pelear en cualquier campo. Para probarlos se realizaban campeonatos de guerritas interfraterni­dades y otros para que de allí Germán escoja a los más aptos.
A los del primer grupo se los ayuda­ba económicamente, pero los otros adi­cionalmente aportaban, sé que muchos de ellos se convirtieron en amigos de muchos pelados de la fraternidad.
Pregunta.- Diga usted si sabe si Car­los Gueder Bruno y Alcides Mendo­za se reunían con Rózsa Flores y en qué circunstancias.
Respuesta.- Debo indicar que Gueder Bruno era uno de los jefes de grupo más fuerte y él se dedicaba a el serenamiento de los pelados de los grupos, se distanciaron porque Germán le dio dinero para la compra de armas, debieron ser unos 6.000 dólares; él se comprometió a comprar armas y a hacer fabricar más cargadores para las armas que ya tenían, luego se perdió lo que provocó que él y Germán tengan varias peleas.
En cuanto a Alcides Mendoza, tengo entendido que a él lo presenta el Gral. Lucio Áñez, porque era de su confianza y como él es beniano tiene fama de ser gatillo fácil y es luchador, además que siempre trabajó para los grupos de choque; él se convirtió en el brazo derecho de Germán, sé que también le dio dinero para la compra de armas, es más, sé que él le pro­porcionó algunas, que después fue­ron distribuidas a los grupos. Siempre está junto a él, lo asesoraba en todo y eran muy buenos amigos, es más, yo creo que él incluso tenía celos de las amistad que yo tenía con Rózsa, como Rózsa manejaba mucho dinero.

Quería todo el poder

Pregunta.- ¿Quién era el en­cargado de la compra de las armas y cómo se realizaba el pago?
Respuesta.- Las armas se compraban de mercado negro, los militares, policías y civiles se los vendían o conseguían, siempre se pagaban en efectivo. La plata la ponían siempre Alberto Melgar o Hugo Achá, pero en alguna oportu­nidad estuvo Guido Nayar, Mauricio Roca y otros.
Después de comprarlas se las llevaba a la oficina (campo ferial, Fegasacruz o Cotas), los gringos las limpiaban, las arreglaban, las engrasaban y luego Rózsa y Alberto Melgar (Lucas) se las llevaban a los depósitos, que sólo ellos conocían. Cuando se tenía una cantidad sufi­ciente se las repartía a los grupos.
Pregunta.- ¿Sabe usted si existían depósitos?
Respuesta.- Sí existían, los de­pósitos siempre se cambiaban de lugar, yo conocí varias casas, los tenían un tiempo en casas vacías de buenos barrios, allí estaban 30 días y luego se cambiaban, una era en el condominio La Hacienda 2 y la otra era en el barrio Las Palmas, pero el depósito de una buena par­te era la casa de Alejandro Melgar, porque el hombre tenía debilidad por las armas.
Pregunta.- En cuanto a los explosivos, diga usted qué sabe y quiénes los preparaba.
Respuesta.- Los explosivos se los compraba de todas partes, ellos eran expertos, pero en reite­radas oportunidades yo vi que llegó un hombre de 50 a 55 años con acento español que les fabricó ex­plosivos con artículos que se com­praban en farmacias y ferreterías, una de esas cosas tenía color plata y me dijo Rózsa que ése era un ex­plosivo potentísimo, luego compra­ban dinamita en Potosí y Oruro. La última compra la realizaron Alcides y Bruno, el C4 lo compraba de un militar que no conozco. Las me­chas, los detonadores eléctricos y los otros los compraba de una per­sona a la que tampoco conozco, pero al español le dieron un dinero para que compre en su viaje deto­nadores de distancia que se activa con celular, lo puedo certificar por­que a mí me pidió que lo lleve para entregar la plata en su casa, en el centro, cerca de una iglesia.
Sé que él entregó los detona­dores porque el auto bomba que tenía que detonar en la Prefectura estaba con ese detonador, el vehí­culo lo vi por última vez dentro del campo ferial, es un Toyota auto Corolla, casi amarillo. Este auto lo compraron bárbaro, le pusieron 40 Kilos de dinamita, cuatro paquetes de C4, 4 garrafas de gas, unos 8 kilos de clavos galvanizados y lo iban a detonar con celular desde mucha distancia. La idea de Rózsa era de que la gente se levante con­tra el Gobierno, porque detonaría de mañana en día hábil, él quería matar gente para que los cruceños de una vez nos animemos a luchar contra el Gobierno. Además, como se peleó con Hugo Achá, ya no le estaban dando la cantidad de plata que a él le daba, entonces quería que de una buena vez él se declara el comandante de Santa Cruz.
Pregunta.- ¿Por qué la pelea con Hugo Achá y por qué le van cortando la plata a Rózsa?
Respuesta.- La pelea con Achá fue por plata, el doctor recibió una plata que después no quiso dárse­la a Rózsa, éste se le exigía pero el doctor no se la daba, creo que era algo de 250.000 ó 350.000 dólares. Esta plata era para que se compren armas y explosivos; Rózsa tenía que reunir como 1.500.000 dólares para pagar un pedido de armas que él me contó le hizo a un paraguayo que se llama Fernando.
Pregunta.- Antes de esa si­tuación, ¿cuál era la relación de Rózsa con Achá?
Respuesta.- Achá y Melgar eran los jefes de los bolivianos, trabaja­ban en estricta relación con Rózsa, todos las direcciones de lo que tenía que hacer o comprar eran de Achá, Melgar y Rózsa. Melgar y Achá tenían las reuniones como nexos con Branko, el gobernador, Mauricio Roca, Pedro Yovió, el gaucho José Luis Quiroga, Carlos Guillén y otros, casi me olvido, ellos siempre estaban en contacto con Guido Nayar; mediante Achá y Mel­gar se manejaba a la gente de los grupos. Rózsa sólo daba las direc­trices de qué debían hacer, la plata la manejaba Melgar y Achá.
Pregunta.- ¿Quiénes eran considerados la cabeza de este grupo?
Respuesta.- A la cabeza estaba Rózsa, pero los demás creían que era Melgar; Rózsa quería ser el co­mandante del ejército de liberación de Santa Cruz. En una oportunidad él dijo que una vez que comiencen los combates, estos politiquitos se cagan de miedo y nos dejan a noso­tros el poder.
A la cabeza del grupo se encon­traba Rózsa, Melgar, Achá, Guido Nayar, Branko Marinkovic, Pedro Yovió, Mauricio Roca, Carlos Gui­llén, los gauchos Horacio da Ruda y José Luis Quiroga y otros, pero este grupo era el que siempre to­maba las decisiones y ellos articu­laban con los demás.
Pregunta.- ¿Cuántos extran­jeros llegaron para ser parte del grupo irregular?
Respuesta.- Fueron hartísimos, una buena parte llegaban, estaban unos días y luego se iban. Según lo que me contaba Rózsa, todos conocían lo que se iba a hacer y que cuando la cosa reviente ellos llegarían, siempre llegaban por la Argentina o el Brasil, nunca por el aeropuerto.
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El plan contemplaba plagio a hijos de los empresarios

Rózsa se jactaba de que en una oportunidad hizo un atentado que mató a una familia, por equivocación. Villa se asustó.

Pregunta.- ¿Qué otros vínculos in­ternacionales tenia Rózsa?

Respuesta.- Sólo con los gringos, pero una vez lo llevé a una reunión en el hotel Los Tajibos, allí se encontró con el doctor Achá, una mujer y con otra persona, me dijo que era un mi­litar argentino que me acuerdo bien el nombre porque me pareció divertido: se llamaba Mona Ruiz, con el y Achá entraron al hotel y al salir, mientras lo llevaban a su hotel, él me dijo que habían hecho un buen trato y que ya llegarían los gauchos a entrenar a nuestra gente. Después me comentó que llegaría un grupo de avanzada y que él tenía que ver dónde lo aco­modaría para que empiece el trabajo. Creo que llegaron unos siete, pero los vi sólo una vez; en estas cosas él era muy reservado.
Pregunta.- Usted nos habló de que Rózsa tenía problemas con Achá por plata, ¿cuál era la situa­ción de estas personas?
Respuesta.- Ellos siempre tenían plata, pero Rózsa tenía en mente armar todo un ejército, por eso me contó que le dio dinero de adelanto a un paraguayo llamado Fernando para que le traiga armas por 1.500.000 dólares. Él quería tener un ejército bien conformado, por eso las prác­ticas eran en principio con armas de réplica y balas de goma, porque se­gún él, debía ver quiénes realmente podían luchar; “los demás son unos maricas”, decía. Como dije, nunca les faltaba plata, ellos recibían un viá­tico diario de 150 dólares, fuera de sus gastos de Hotel y comida. Una vez, Toazo me comentó que aparte les pagaban un sueldo en su país y que por ello estaban felices, Rózsa me comentó que en principio la pla­ta la daban unos empresarios y que todos los empresarios debían pagar para que la causa triunfe, que había un grupo que no daba y que por ello los otros también querían dejar de dar; pero para ellos él ya tenía la so­lución, que cuando dejen de dar él secuestraría a los hijos de algunos que no estén aportando para que empiecen a pagar y con ese ejem­plo todos pondrían rápido lo que se necesita. Me comentó que él secues­traría a los hijos de los más ricos que nunca hubiesen dado plata, para que éstos, una vez paguen, todos los de­más también lo harían.
Pregunta.- ¿Qué sabe usted de los explosivos que estarían ya enterrados cerca de los ga­soductos?
Respuesta.- Una vez me pidió que lo lleve a Camiri, me pagó aparte por ese servicio. Llegamos a Camiri y allí se encontró con otras personas, él fue con los dos gringos, uno Miki y el otro era uno de los que se fueron. Llevaron cuatro cajas, no sé qué tenían dentro, pero ahora asumo que fueron explosi­vos; yo los esperé en Camiri y de allí ellos se fueron, yo puedo identificar a la persona con la que se fueron en una camioneta blanca, era de unos 30 años, moreno y alto.
Pregunta.- ¿Usted refirió que Rózsa y su grupo pensaban matar a autoridades?
Respuesta.- En principio me con­taron que planificaron para marzo ma­tar al ministro de Autonomías, Carlos Romero, porque él desde antes ya tenía problemas en Santa Cruz por lo del CEJIS. Además que había un due­ño de tierras que no sé por qué quería pagar por su muerte, este señor ape­llidaba Cuéllar.
De principio, las primordiales vícti­mas eran Evo y Álvaro, por eso cuan­do llegaban a Santa Cruz ellos los iban a observar y veían sobre todo cómo se conducía su equipo de seguridad, creo que fueron unas tres veces aquí en la ciudad de Santa Cruz. Fueron una vez al Alto Parapetí porque, según me comento Rózsa, el lugar ideal era en el campo, cuando retornaron de su viaje él me miró y como chiste me dijo que “ese colla, a 50 metros, no tiene quién lo proteja”. Luego empezaron a hablar de matar al ministro Rada por­que siempre estaba en beligerancia con Santa Cruz y que de una buena vez había que colocar un alto para ha­cer que nos respeten.
Luego vino un turco, se reunió con Rózsa y decidieron, me dijo él, que tenía que matar al ministro Quintana, que el turco está dispuesto a pagar 120.000 dólares fuera de lo que se tenga que comprar para el trabajo, me pareció un cuento, pero delante mío de inmediato le llamó a Fernan­do y le pidió un cohete para bajar el avión. Me asusté y él me dijo: “Es por la causa, los nuestros la pasaran peor si no se ponen los pantalones”, y se rió. De allí en adelante empecé a tener muchísimo temor porque me di cuenta de que para ellos matar era tan fácil, por eso los grabé con mi celular la vez que estaban en un churrasco. En esa grabación claramente dicen que de­bieron haber hecho volar el barco de una reunión de ministros y que ya te­nían con qué hacerlo. También en esa grabación Rózsa contó que en otro país fue a colocar una bomba y que le dieron mal la dirección, pero la co­locó y entre carcajadas dijo que mató otra familia por equivocación, pero que sus parientes seguro estaban felices porque tenían seguro. De allí en ade­lante tuve mucho más temor, siempre pensé que en cualquier momento me matarían. Ellos hablaban también de Fidel Surco, Félix Marines y otros, pero principalmente de ellos.
Pregunta.- Dígame usted si Rózsa y su grupo tenían vínculos con políticos y otras personas.
Respuesta.- Ellos tenían vínculos con mucha gente de poder, en princi­pio estaba el Gobernador, Branko Ma­rinkovic, los miembros de la brigada parlamentaria, un grupo de militares retirados que él llamaba el “alto mando militar”, entre los que se encontraban el Gral. Lucio Áñez, el Gral. Gary Pra­do Salmón, el Gral. Camacho y otros que no recuerdo su nombre. En La Paz su contacto militar era el Gral. Gelafio Santiestevan, otros políticos que no sé sus nombres; el secretario de la Pre­fectura, Roly Aguilera; Guido Nayar, las Banzer y mucha gente que no recuer­do sus nombres. En reiteradas opor­tunidades yo llevé a Rózsa a la oficina de Melgar, allí se reunían con gente y siempre al salir él me decía que le pagaron por lo que estaba haciendo, la mayor parte de las veces iban a la oficina de la feria a dejar dinero. Alejan­dro Melgar y Rózsa manejaban listas de los que aportaban, me acuerdo claramente un caso, el dueño de ITS, un gaucho, le dejó 50.000 dólares que eran para que Guido Nayar, como es el dueño, según decían de los jueces de Santa Cruz, le arregle un pleito que te­nía con Cotas, por lo menos es lo que me dijo Rózsa. Pero sí vi el dinero.
Pregunta.- ¿Quién pagaba los hoteles y viáticos de Rózsa y su equipo, y quién le pagaba a usted?
Respuesta.- Los hoteles casi siem­pre los pagaba Rózsa junto a Carlos Guillén, en la mayor parte de los hote­les el que garantizaba y reservaba era Guillén, él también pagaba la comida. Es más, ellos tenían cubierto abierto en un restaurante que se llama El Po­trero o algo así, que es de propiedad de Guillén. A mí el servicio de taxi me lo pagaba Rózsa, pero con la plata que le daban Melgar, Achá o Guillén.

Tenían unas 25 armas buenas

Pregunta.- Diga usted cuántos grupos existían.
Respuesta.- No sé exactamen­te cuántos grupos eran, pero sí me acuerdo del grupo de Alcides, el de Capp. Bruno, el de Wilson, el de Sil­vio, y uno o dos más que yo sepa; pero como le dije, Rózsa era muy reservado, nunca quería que la gen­te se conozca entre sí. En cuanto a si siguen juntos, estoy seguro…
Pregunta.- Diga cuántas armas de fuego usted vio que compraron y de dónde, como también de dónde sacaban la munición.
Respuesta.- Las armas las com­praban, como le dije, de donde po­dían; pero yo vi que compraron por lo menos unas 25 buenas, se las llevaron al depósito y a la casa de Melgar, yo no conozco mucho de ar­mas, pero le puedo decir que recién les trajeron unas como las de los soldados, otras pequeñas, pero la más impresionante era un rifle con una mira grande que dijeron que era de francotirador y que Carlos era especialista. Luego con esa arma y otra parecido, pero más chica, en­trenaron a unos 10 ‘pelados’.
En cuanto a la munición, la compraban de militares y policías. Les llamaban por teléfono y ellos se la entregaban.
Recién compraron unas armas y para ello pidieron balas, esas ba­las las encontraron en Cotas, pero las cinco armas no estaban, seguro están en la casa de Melgar o en el depósito. Las compras de armas que hacían, por lo pronto, eran para tener algo, ellos ya habían hecho contacto con este Fernando que les traería armas nuevas y en gran cantidad, por eso era la urgen­cia de plata y por ello empezarían a apretar para pagar. Creo que ya dieron una seña fuerte. Pero yo le digo sólo de lo que me consta, no sé cuántas más tendrían.

Acogieron a viciosos de ‘familias bien’

Pregunta.- Usted refirió que Rózsa pensaba secuestrar a los hijos de algunos empresarios para extorsionarlos y hacer que ellos paguen rescates, ¿cómo se planificó esto?
Respuesta.- No, él no quería que paguen rescates, lo que él quería era que aporten, pero fuerte, ya que a quienes se escogió en principio eran los hijos de los que nunca aportaron, él decía que todos tenían que dar.
Pedro Yovió era el que ordenaba a las asociaciones de empresarios que paguen, pero una vez Rózsa me comentó que no era fácil cobrar y que muchos se hacían a los ‘pen­cas’, por eso quería secuestrarlos.
Pregunta.- Refiera usted qué sabe de los entrenamientos y quién los impartía.
Respuesta.- Los entrenamien­tos se dividían en varias fases, tenían un grupo que se preparaba para el uso de armas de fuego en combate urbano, otros en explosi­vos, otros en inteligencia y otros, los más peligrosos, eran unos cin­co que querían inmolarse cuando tengan que matar a alguna auto­ridad. Los primeros eran entrena­dos en dos campos, uno, que yo conozco porque los llevé allí, está entre Pailón y el otro pueblo. Allí siempre se entrenaban con armas de fuego, al principio eran pocos, pero la última vez que fui ya eran más de treinta personas, yo no me acercaba porque en mi estado de salud y con todo ese ruido no me sentía bien, creo que cerca de Viru Viru, allí sólo me dijeron que iban, yo no fui, pero decían que tenían cómo seleccionar a los que ser­vían con una especie de juego de guerritas. En el caso de los explo­sivos, se que ellos eran expertos, pero el que realmente hacía ex­plosivos de cualquier cosa era el español, alguna vez me comenta­ron que él también enseñó a unos ‘pelados’ a hacer bombas. Pero no puedo precisar a quiénes, el que seguramente sabe es Alcides.
Los del grupo de inteligencia siempre eran los jefes de grupo, a ellos les enseñaban para que es­cojan a sus mejores hombres y los formen.
A los otros los acogieron porque eran unos viciosos, pero de familias bien, ellos están aleccionados por Rózsa y otros, según lo que me contó Rózsa, están dispuestos a llevar una bomba y hacerla explotar en su cuerpo, no sé ni quiénes son, pero sé que eran unos cinco y que los tenían en una casa a donde les llevaban todo, incluyendo su vicio.



 

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